Bar de tapeo en la Barceloneta. Tiene una barra larga como el local entero y apenas cabe una fila de clientes al otro lado, pero vale la pena abrir una de las puertas de entrada y rezar por que haya un hueco en la barra. Tiran la cerveza como en ningún lugar y los camareros gritan los pedidos a grito pelado. Autentico. La ensaladilla rusa y el solomillo estan brutales.